Qué alegría ser un cuerpo
que siente dolor y calma
que danza y que calla
que corre y descansa
Qué alegría ser un cuerpo
que siente tristeza y éxtasis
en todas sus gamas
Qué alegría ser un cuerpo
que desea y se sacia
que saborea y escupe
la delicia, el espanto.
Mi vida es sudar, cansarme,
nadar, temblar de frío, quejarme,
tocar, ser tocada, lamer, ensuciarme,
subir unas rocas, saltar un charco.
Qué alegría como me pasan los años
y mis curvas se ablandan, se arrugan,
se ensanchan, se tonifican.
Porque yo cuerpo soy el tiempo
finito de una libélula
Entonces me vivo, momento a momento,
como todo lo que existe
Y te digo: no me pienses tanto,
no es necesario,
porque yo sólo soy un camino
para ser transitado.

Andrea Lizarraga

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