“Hay más sabiduría en tu cuerpo que en tu filosofía más profunda.”

Friedrich Nietzsche

 

Los alimentos revisten una importancia fundamental para nosotros: son una fuente de energía vital y un medio a través del cual nos comunicamos, socializamos y participamos de la vida en comunidad.

Alimentarnos es tan cotidiano que la mayoría de nosotros lo hacemos de manera automática, perdiendo la oportunidad de conectarnos profundamente y de saborear nuestros alimentos. De esta manera disminuye la consciencia, la sensibilidad corporal y la posibilidad de conocer qué necesitamos, qué queremos y cuáles son nuestros limites (por ejemplo, cuando nos atiborramos de comida perdemos de vista cuando estamos realmente satisfechos y tendemos a seguir comiendo aun cuando no lo necesitamos).

Generalmente el almuerzo o la cena son momentos en los que conversamos, discutimos o miramos televisión. Algunos incluso continúan trabajando o chequeando mails mientras comen. Es decir que de una u otra manera, no solo no sentimos el verdadero sabor de lo que comemos sino que nuestra atención se distrae del momento: estamos pero no estamos, comemos pero no incorporamos, tragamos pero no saboreamos. Una explicación posible es que no estamos presentes, no estamos conectados con lo que ocurre mientras ocurre. Sin embargo, las múltiples experiencias sensoriales que nos ofrece el momento de la comida nos abre una puerta hacia la plenitud y el placer, ademas de entrenarnos para conocer y absorber el mundo abriendo y permeabilizando nuestros sentidos.

Entre los muchos beneficios acerca de comer conscientemente puedo mencionar:

– registro y distinción entre hambre (necesidad fisiologica) y apetito emocional (necesidad de comer por ansiedad, aburrimiento, enojo, etc.);

–  masticación y deglución adecuadas, lo cual favorece la digestión y absorción de nutrientes, evita el desgaste innecesario del sistema digestivo y permite que la saciedad ocurra sin excesos;

–  aumento de la relajación corporal;

–  disminución de la tensión emocional;

–  mayor registro de las necesidades personales, de acuerdo al momento de la vida que se esta atravesando;

–  regulación orgánica del peso corporal.

Ahora ustedes podrán preguntarse ¿como es posible alimentarnos conscientemente cuando el tiempo escasea y las obligaciones sociales nos presionan? Las respuestas no son sencillas ni unidireccionales y el trabajo es arduo, aunque tenemos la posibilidad de conectarnos un poquito mas con cada comida. Para comenzar, es importante que observemos como son nuestros hábitos y tendencias alimentarias: comer rápido, comer mucho, tragar, comer hasta que no damos mas, comer para descargar emociones o evitar que las emociones aparezcan, comer demás para no dejar nada en el plato, etc. Luego, podemos continuar observando como es nuestra respiración al momento de comer: si es rápida, entrecortada, superficial, imperceptible o profunda y relajada. De acuerdo a este chequeo es que podemos intentar respirar profundamente y de esta manera relajarnos un poco mas antes de comer. La respiración es un puente entre nuestra mente y nuestro cuerpo, cuando nos permitimos atravesarlo nos integramos, estamos presentes y la conexión ocurre por si misma.

Andrea Lizarraga

Soy licenciada en nutrición (UNC), profesora de danza y de Tai Chi, terapeuta corporal (posgrado en el Instituto de Psicoterapia Corporal), especialista en alimentación plant based (posgrados en alimentación adulta y pediatría), formada en Mindful Eating (formación impartida por Jan Chozen Bays), meditadora, estudiante de Medicina Tradicional China y eterna buscadora de conocimiento y prácticas psico-espirituales.

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