En este encuentro presentaremos a la quinoa. Muchos de ustedes habrán probado preparaciones que tienen como protagonista o actriz secundaria a esta noble dama de nuestra tradición mas ancestral. Cuenta la leyenda sobre la creación del Tahuantisuyo que en tiempos muy remotos, llegaron cuatro hermanos de extraordinaria hermosura acompañados de sus esposas hermanas: Áyar Manco (o Manco Cápac) y Mama Ocllo traían consigo la maca para alimentar a los pueblos, Ayar Cachi y Mama Guaco portaban la sal y con ella el mensaje de la naturaleza prodiga y sabia, Ayar Uchu y Mama Ipacura, el pimiento y el ají, y con ellos el gusto y la satisfacción de comer, y Áyar Auca y Mama Rauca, el maíz, y con el la alegría y el regocijo con que debía ser asumida la vida. Y, ademas, todas la mujeres traían en su manto semillas de quinoa, símbolo de felicidad, para esparcirlas por la tierra.

La quinoa es un miembro de la familia Chenopodium y prima del amaranto, con el que comparten algunas propiedades excepcionales. Ha crecido en los Andes sudamericanos  (Bolivia, Peru, Ecuador, norte de Argentina y Chile) por miles de años y debido a su superioridad nutricional fue uno de los alimentos básicos de los antiguos Incas que la llamaban “la madre de los granos” (aunque botánicamente la quinoa no es un grano verdadero, se utiliza como tal).

Entre sus principales aportes nutricionales podemos mencionar:

  • extraordinario equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos (en forma de almidón);
  • alto contenido de proteínas completas (mas que cualquier otro grano y similar al amaranto), por lo que puede reemplazar la carne perfectamente sin necesidad de complementarla con otro alimento, siendo muy valiosa para las personas vegetarianas y veganas;
  • fácil digestión, rica en fibra y sin gluten, lo que la vuelve apta para celíacos;
  • contiene minerales como hierro, magnesio, calcio (incluso mas que la leche) y fósforo;
  • posee vitaminas C, E, B1, B2 y niacina.

Dentro de sus muchas propiedades curativas destacamos su naturaleza calorífica que  generalmente fortalece todo el cuerpo, tonificando especialmente a los riñones y al pericardio, impartiendo calor y energía al cuerpo. A estas virtudes se suman sus usos medicinales desde tiempos remotos: sus hojas se empleaban para desinflamar la garganta, calmar malestares estomacales o para infecciones de las vías urinarias. El grano se cocía para curar abscesos, combatir el insomnio, los dolores de espalda y de cintura o como tónico para el cabello.

Actualmente la quinoa es ampliamente conocida y ya se están realizando ensayos de cultivo en diversas partes del planeta, siguiendo aquel mandato de esparcir las semillas de felicidad que trajeron los hermanos Áyar.

Andrea Lizarraga

Soy licenciada en nutrición (UNC), profesora de danza y de Tai Chi, terapeuta corporal (posgrado en el Instituto de Psicoterapia Corporal), especialista en alimentación plant based (posgrados en alimentación adulta y pediatría), formada en Mindful Eating (formación impartida por Jan Chozen Bays), meditadora, estudiante de Medicina Tradicional China y eterna buscadora de conocimiento y prácticas psico-espirituales.

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