Es una bebida fermentada creada por pueblos originarios de México que contiene una mínima graduación alcohólica (menos del 1%, aunque esto depende de la cantidad de azúcar y duración de la fermentación) y que, en un principio se realizaba con maíz.

Actualmente esta bebida se puede obtener de forma sencilla, a través de la fermentación de frutas (piña, guayaba, manzana, naranja) con un poco de azúcar.

Les dejo esta receta que a mi me gusto mucho porque es de sabor suave y refrescante, van a necesitar:

  • 1 rodaja gruesa de ananá: picado en cubos con su cascara
  • 2 cdas. de mascabo 
  • 4 rodajas de jengibre
  • Ralladura y jugo de 1 limón
  • 1 litro de agua purificada o mineral
  • 1 frasco o jarra de vidrio o cerámica
  • 1 pedazo de lienzo

Para arrancar vas a colocar el ananá cubeteado en el frasco y los vas aplastar un poco con un palo de amasar o una cuchara de madera.

Luego, le sumas el mascabo, el jugo y la ralladura del limón, las rodajas de jengibre y aplastas un poco más. Agrega el agua, mezcla y tapa con el lienzo.

Deja reposar la mezcla en un lugar oscuro, a temperatura ambiente, por 24 o 48 horas (si recién estas comenzando podes probar la fermentación más corta) y una vez terminado el proceso, filtra tu tepache (descarta la fruta) y guardalo en la heladera. Refrigerado dura unos 5 días aproximadamente.

Podes tomarlo como un «jugo», así que con 1 o 2 vasos diarios es mas que suficiente.

Andrea Lizarraga

Soy licenciada en nutrición (UNC), profesora de danza y de Tai Chi, terapeuta corporal (posgrado en el Instituto de Psicoterapia Corporal), especialista en alimentación plant based (posgrados en alimentación adulta y pediatría), formada en Mindful Eating (formación impartida por Jan Chozen Bays), meditadora, estudiante de Medicina Tradicional China y eterna buscadora de conocimiento y prácticas psico-espirituales.

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