En esta web solemos hacer mucho hincapié en la organización de las compras, la cocina y en la práctica habitual de cocinar. En parte porque creemos que estos pasos son la base fundamental para mejorar nuestra alimentación y también porque a los avances en estas tareas cotidianas podemos trasladarlos a otras áreas de nuestra vida que requieren esa dedicación.

Hoy nos vamos a enfocar en el acto de cocinar ya que es en este espacio donde el verdadero cambio alimentario y de estilo de vida es posible.

Según Michel Pollan, periodista y escritor especializado en alimentación, «cocinar nos diferenció del resto de los primates. Permitió a nuestro cerebro crecer, desarrollar un sistema cognitivo complejo; lo que nos llevó al habla y, más tarde, a la civilización. Si no hubiese sido por la invención de la cocina hace 1,9 millones de años (según datos de un estudio que Richard Wrangham está a punto de publicar), nada de esto hubiera sucedido.» Desde este punto de vista si cocinar nos ayudo a evolucionar como especie puede ayudarnos ahora que la industria alimentaria tiene muy poca cantidad y calidad de nutrientes para ofrecernos.

«No tengo tiempo», «no me gusta cocinar», «me dá fiaca cocinarme para mi sola/o» son los mantras que escucho una y otra vez y son los que representan los mayores desafíos ya que justamente estas ideas y prácticas son las que mas nos dificultan avanzar hacia la alimentación que deseamos. Tomar consciencia de nuestros obstáculos en la cocina y avanzar de manera práctica y adecuada a nuestras posibilidades es un viaje de ida, porque una vez que nos reconectamos con la comida casera no hay vuelta atrás.

En la consulta, el que realmente quiere mejorar su salud indefectiblemente vuelve a la cocina, porque es ahí donde vamos a seleccionar y transformar alimentos frescos, integrales y orgánicos (en el mejor de los casos) y al mismo tiempo, reducir la cantidad de alimentos rápidos e industrializados llenos de azúcar, grasas de mala calidad, sal y agregados químicos.

Para ir cerrando te dejo algunos tips que te pueden servir para comenzar concretamente:

  • Organiza 1 día en tu agenda semanal para hacer las compras de frutas y verduras, si vivís sola/o recorda hacer una rotación de frutas y verduras para que haya variedad. Acordate que cocinar los vegetales y frezarlos te permite tenerlos disponibles y no desperdiciarlos.
  • Antes de hacer las compras en la dietética hace registro de lo que ya tenes en la alacena (semillas, cereales, legumbres y frutos secos) y dedicate un par de horas a cocinar y frezar legumbres y cereales cocidos que después podes utilizar para una comidita express con verduras.
  • Cocina demás en el almuerzo o en la cena para dejarte viandas listas en el frezer o la heladera que te sirvan para esos días que volves cansada/o y sin ganas de cocinar.

Espero que te sirvan y puedas ponerlos en práctica!

Andrea Lizarraga

Soy licenciada en nutrición (UNC), profesora de danza y de Tai Chi, terapeuta corporal (posgrado en el Instituto de Psicoterapia Corporal), especialista en alimentación plant based (posgrados en alimentación adulta y pediatría), formada en Mindful Eating (formación impartida por Jan Chozen Bays), meditadora, estudiante de Medicina Tradicional China y eterna buscadora de conocimiento y prácticas psico-espirituales.

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