Sabías que…

el limón sea, probablemente, la fruta más valiosa para las personas que llevaron una dieta rica en grasas y proteínas? Porque elimina bacterias putrefactas en intestinos y boca, gracias a su acción antiséptica y antimicrobiana.

Es muy rico en vitamina C y ácido cítrico y tiene tantas propiedades que sólo voy a mencionar algunas: mejora la absorción de minerales (entre ellos el hierro), limpia la sangre y detoxifica el hígado, mejora la circulación sanguínea y fortalece los vasos sanguíneos débiles, alivia la mala digestión, trata el dolor e irritación de garganta, calambres y diabetes. También se emplea en la cosmética natural, ya que tiene propiedades aclarantes y desodorizantes y en productos ecológicos de limpieza doméstica.

Podés incorporarlo todos los días, especialmente a la mañana, tomando un vasito de agua con jugo de limón; en ricos aliños para ensaladas (uno que me encanta lleva aceite de oliva, sal marina, pimienta, mostaza y mucho limón); postres (usando jugo y ralladura de limones orgánicos por ejemplo); jugos refrescantes o en alguna mascarilla casera esos días que te tomas para vos.

Su sabor es intenso y purificante, comenza a incorporarlo pronto, porque también alivia los efectos del calor de verano 😉

 

Fuente: Pitchford Paul, «Sanando con alimentos integrales»

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Andrea Lizarraga

Soy licenciada en nutrición (UNC), profesora de danza y de Tai Chi, terapeuta corporal (posgrado en el Instituto de Psicoterapia Corporal), especialista en alimentación plant based (posgrados en alimentación adulta y pediatría), formada en Mindful Eating (formación impartida por Jan Chozen Bays), meditadora, estudiante de Medicina Tradicional China y eterna buscadora de conocimiento y prácticas psico-espirituales.

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